ORIGEN Y FIN DEL UNIVERSO
LEONEL
VERA LUGO
AS162099527
UNIVERSIDAD
ABIERTA Y A DISTANCIA DE MÉXICO
CURSO
PROPEDÉUTICO DE INGRESO
ELABORACIÓN
DE TEXTO ACADÉMICO
20
DE ABRIL DE 2016
ORIGEN
Y FIN DEL UNIVERSO
(Texto elaborado a partir de la lectura del artículo
“El lado oscuro del universo”)
Introducción:
Cuál es el origen del universo y cómo
terminará, son cuestionamientos que el hombre ha contestado con todo tipo de
argumentaciones, ya sean religiosas, filosóficas o científicas. Aquí se narra
muy brevemente el camino de descubrimientos que los cosmólogos, físicos, astrónomos
y demás científicos, han recorrido, y que han conducido a la formulación de la
teoría del Big Bang del origen del universo, así como otras teorías que
imaginan su escenario final.
Desarrollo:
Origen: teoría del Big
Bang
¿Cómo se originó el universo? Aún no es
posible responder esta cuestión con absoluta certeza; sin embargo, la explicación
que goza de mayor aceptación por parte de la comunidad científica, denominada
teoría del Bing Bang, refiere que el universo se originó a partir de un ínfimo
punto muy caliente y denso –conocido como singularidad-, que contenía toda la energía
y la materia, y que al expandirse de forma exponencial produjo, con el paso de
millones de años, las galaxias, estrellas, planetas y demás elementos que ahora
integran el universo, incluidos los seres vivos.
Esta
teoría se sustenta en el hecho de que el universo se está expandiendo, según lo
descubrió Edwin Hubble, en 1929, al llevar a cabo observaciones del corrimiento
al rojo –grado de enrojecimiento que presenta la luz de una galaxia al
alejarse- de alrededor de 90 “nebulosas espirales”. Hubble advirtió que todas las
galaxias observadas se estaban alejando, y que lo hacían con mayor rapidez
conforme eran más distantes, e incluso pudo determinar que su velocidad guardaba
una relación proporcional directa con la distancia a la que se hallaban, es
decir, una galaxia al doble de distancia se alejaba al doble de velocidad, una
ubicada al triple de distancia se alejaba al triple de velocidad, y así
respectivamente. Este descubrimiento conllevó a concluir que si las galaxias se
están alejando unas de otras, entonces en un pasado remoto debieron estar
juntas, mezcladas y compactas. A partir de esta conjetura surgió, en los años siguientes,
la referida teoría del Big Bang, que en un principio no gozó de aceptación,
pues la idea dominante por aquellos tiempos, en la Cosmología, era que el
universo no tenía principio ni fin, sino que siempre había existido.
Fig. 1
Corrimiento al rojo de galaxias
No fue sino hasta el año de 1965, en el
que Arno Penzias y Robert Wilson, mientras trabajaban con antenas, descubrieron
lo que la comunidad científica consideraría una evidencia fehaciente del Big
Bang. La prueba en cuestión era un ruido captado por las antenas, situado en el
espectro electromagnético y que, a pesar de los esfuerzos de los dos físicos,
no pudieron eliminar. Si bien al inicio Penzias y Wilson no tenían idea de qué era
semejante ruido, una vez analizadas sus características advirtieron que se
trataba de la radiación cósmica de fondo predicha por algunos científicos años
antes, y que no es otra cosa que radiación distribuida por todo el espacio como
un remanente de las altas temperaturas y densidades que se presentaron en el
Big Bang, es decir, una especie de eco proveniente del origen del universo. Este
nuevo descubrimiento se consideró una corroboración del Big Bang, lo que hizo
de esta teoría del origen del universo la más aceptada hasta la actualidad.
Fig. 2
Imagen del fondo de radiación cósmica
No obstante tal aceptación, lo cierto es
que la teoría en cuestión presenta algunos problemas sin resolver, que en parte
fueron atendidos por el modelo de inflación ideado por varios científicos
durante la década de los 80, y según el cual en la primera fracción de segundo
del Big Bang, una intensa fuerza de repulsión provocó que la singularidad
pasara de tener un tamaño menor al de un átomo al tamaño de una toronja. Pero
la relevancia del modelo no sólo radica en la solución de ciertos problemas
(heterogeneidades, anisotropía, curvatura del espacio), sino que entre sus
propuestas más importantes se encuentra que el universo es plano, lo cual no se
refiere a que tenga únicamente dos dimensiones, sino que es plano en términos
de la geometría euclidiana (geometría plana). Esto implicaba, además, que el
universo contenía materia y energía en cantidades suficientes para lograr que gradualmente
frenara su expansión, aunque sin detenerla totalmente.
Fin: teorías del Big Freeze y Big Rib
En la década de los 90, gracias a los
datos estadísticos obtenidos por el satélite COBE y otros satélites
posteriores, lanzados para investigar el fondo de radiación cósmica, fue posible
determinar varias características del universo como su temperatura, edad, y
geometría. Respecto a ésta última, la información recabada permitió confirmar
lo propuesto por el modelo inflacionario, en el sentido de que el universo es
plano, descartándose así las posibilidades ofrecidas por la relatividad general
de una geometría elíptica de curvatura positiva (con forma de esfera) o una
geometría hiperbólica con curvatura negativa (con forma de silla de montar).
Fig. 3
Representación de posibilidades de la geometría del universo
Esto implicó, al tiempo que un acierto del
modelo cosmológico imperante, una inconsistencia en la medición de las
cantidades de materia y energía contenidas en el universo; ya que, para que
éste sea plano, requiere de determinadas cantidades de materia y energía, que se
correspondan con la densidad crítica. Sin embargo, los recuentos revelaban que
las cantidades eran insuficientes para producir una geometría plana, pues la materia
bariónica (de la que están constituidas las galaxias, estrellas y todo lo demás,
incluidos los seres vivos) sólo representaba un 5% y la materia oscura un 20%, de
manera que faltaría alrededor del 75 % del universo. Ante tal panorama, los
científicos teorizaron acerca de la existencia de un ingrediente más en la
receta cósmica que aún no había sido detectado. En 1998, el cosmólogo Michael
Turner acuñó el término “energía oscura”, para denominar esa pieza del
rompecabezas, de la que se desconocía por completo su naturaleza, pero que faltaba
para completar la densidad requerida que justificara la geometría plana del
universo.
Los primeros indicios de la existencia de
la energía oscura, fueron reportados a principios del siglo XXI, como resultado
del trabajo de dos grupos de astrónomos: el Proyecto de Cosmología con
Supernovas y el Equipo de Búsqueda de Supernovas de Alto Corrimiento al Rojo,
dirigidos por Saul Perlmutter y Brian Schmidt, respectivamente. Ambos equipos
habían estado observando –cada uno por separado- supernovas de tipo Ia (ideales
como patrón de luminosidad por su alto brillo intrínseco), con la finalidad
obtener información del desplazamiento de las galaxias, que –se suponía, de acuerdo con el modelo
inflacionario- debía estarse desacelerando. Sin embargo, los resultados de la
observación fueron distintos a lo que se esperaba, ya que los datos indicaban,
no sólo que la expansión del universo no se estaba frenando, sino que, por el
contrario, se aceleraba. Esto hizo que los cosmólogos supusieran que si la
expansión del universo se estaba acelerando, a pesar de la fuerza de gravedad,
entonces debía existir una fuerza similar, pero mayor, pero que actuara en
sentido contrario, provocando repulsión, y consideraron a dicha fuerza
repulsora como un efecto de la energía oscura.
Fig. 4 Esquema de la energía oscura
Aun cuando los cosmólogos seguían
ignorando la naturaleza de la energía oscura, ahora creían conocer cómo
afectaba al universo, y la equipararon a la constante cosmológica de Einstein,
al considerar que actuaban en forma similar. Otros científicos estimaron que se
trataba más bien de una especie de campo, parecido al electromagnético, al que
llamaron Quintaescencia.
Ya fuese constante cosmológica,
Quintaesencia u otra explicación alternativa, lo cierto es que la fuerza de
repulsión atribuida a la energía oscura cambió la visión de la Cosmología en
torno al destino final del universo. Sabiendo que éste es plano, se hace
prácticamente imposible -en tanto dicha geometría continúe-, que colapse en una
suerte de implosión (Big Crunch). De igual forma, habría que descartar que el
universo llegara casi a frenarse, acorde con el modelo inflacionario, como se
creía en los años 90. En cambio, la expansión acelerada a permitido a los
científicos pensar en un futuro en el que, de tanto distanciarse, sea imposible
ver la luz de las estrellas de otras galaxias, para que finalmente todo se
apague e impere la oscuridad y el frío. A esta posibilidad se le conoce como
teoría del Big Freeze o muerte térmica del universo.
Otro final aún más dramático, es el ideado
en torno a la “energía fantasma”, cuyos efectos producirían un desenlace
distinto, un “desgarramiento” del universo. La energía fantasma es una
conceptualización o explicación de la energía oscura, planteada a partir de una
variación de datos en las ecuaciones previamente aplicadas al estudio de la
referida energía oscura. Este nuevo concepto ha dado lugar a la formulación de
la teoría del Big Rip, la cual propone que el universo seguiría expandiéndose
de forma acelerada, distanciando las galaxias, hasta que finalmente la fuerza
de repulsión de la energía oscura venza por completo a la fuerza de atracción
de la gravedad, lo que conllevaría a que, primero, se desgajaran los grandes
cúmulos de galaxias, luego las galaxias mismas se desmembrarían, seguirían los
sistemas planetarios, el proceso de repulsión continuaría al grado de
desintegrar los planetas, y así en un “crescendo infinito” que escalaría hasta
la unidad constituyente de la materia, en donde, finalmente, la fuerza de
repulsión superaría a las fuerzas electromagnéticas y nucleares, para terminar desgarrando
los átomos.
Conclusión:
Las referidas
teorías cosmológicas, aun cuando algunas tengan mayor sustentación y evidencia
empírica que otras, son todas, sin duda alguna, excelentes herramientas para crear
más conocimiento y comprender el universo, y en cierta medida, al hombre mismo;
sin embargo, son sólo eso “teorías”, cuya vigencia y aplicación depende de no
ser contradichas y destruidas por futuros descubrimientos y, en esa medida,
existe la posibilidad –aunque no sea tan probable- que en un futuro se tuviera
una concepción del origen y fin del universo radicalmente diferente a la
actual.
Jiménez, J.
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Wikipedia. Energía oscura. Recuperado el 19 de
abril de 2016, de https://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_oscura.
REFLEXIÓN:
¿Por qué elegí este tema?
R= Porque como
no manejaba ninguno de los cuatro temas, preferí el que más desconocido me
resultaba y a la vez más atractivo por su relación con la astronomía, la cual
me llamaba mucho la atención en mi niñez. Además, sabía que en la actividad 2
realizaría un comic, y quería hacerlo de ciencia ficción.
¿De dónde partí para empezar a escribir?
R= Primero leí y
releí una gran cantidad de artículos, entrevistas, glosarios y páginas en
internet acerca de los diversos tópicos que aborda el artículo: Big Bang, corrimiento
al rojo de galaxias, radiación de fondo, modelo inflacionario, geometría del
universo, materia oscura, energía oscura, teoría del fin del universo (Big,
Crunch, Big Freeze y Big Rip). Unos no eran del todo fiables y otros repetían
la información, así que al final sólo me apoyé en los que consideré fidedignos
y no repetitivos. Luego, cuando creí que ya comprendía más o menos el tema y
sobre todo los conceptos, inicié una serie de anotaciones en una libreta, que
guardaban el orden de tópicos expuesto en el artículo, y que me sirvió de
esbozo para la redacción. A partir de dicho esbozo comencé a escribir.




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